lunes, octubre 30, 2017

Pedaleando por Murcia

Hemos pasado unos días pedaleando por el sur de Alicante y Murcia, con alforjas, en una ruta de 4 etapas en la que hemos conocido un poco más esta provincia de la que habíamos visitado únicamente la parte del Mar Menor.   Las etapas han sido de unos 70-80 kilómetros, excepto el último día que fue más corta. Una prueba bastante exigente para mis piernas! He de decir que se han portado bastante bien, aunque todas las noches tenía que darles un poco de ibuprofeno. Pero los dolores se iban rápido con tanto sol y tanta vitamina D que hemos tomado.

Bici y sol en Murcia, que hermosa eres!!
El primer día seguimos la ruta del Canal de Cartagena de la página web de Cicloturismo de la Comunidad Valenciana. La ruta parte de Orihuela y recorre en un primer momento el Canal del Derramador. Después entramos en la CV-95 que tenemos que recorrer durante 4 kilómetros. Nos parecen 40, ya que en la carretera no hay arcén y hay mucho tráfico. Despacito llegamos al Canal  que trasvasa agua desde el Tajo por el sur de Alicante y Campo de Cartagena.

Por el Canal no hay coches, menos mal
La ruta pasa por distintas salinas, por extensos campos de alcachofas, coles y patatas, invernaderos y muchos naranjos. Apenas encontramos ciclistas excepto en el tramo de la Zenia y son todos extranjeros. Por la zona hay mucho residente comunitario y este paseo debe formar parte de su rutina diaria.

Cuando aún faltan unos 15 kilómetros para el fin de la ruta nos la encontramos cortada. Tenemos que echar mano de Google Maps y preguntar a tres o cuatro personas para llegar a Cartagena. La entrada al menos es agradable, por la via verde del barrio Peral. Sin más contratiempos llegamos al hotel Carlos III, en el que nos espera una sorpresa. Para guardar las bicis, tienen un pequeño taller con herramientas para hacer pequeños arreglos si lo necesitas. Muy bike-friendly.

Las bicis bien guardadas
El segundo día dejamos las alforjas en el hotel para irnos de excursión hacia la costa de Mazarrón. Los primeros kilómetros los recorremos subiendo sin prisa pero sin pausa. La subida se complica un poco más llegando a la costa, antes de llegar a un mirador espectacular.

Sube que te sube
Desde el Mirador todo es bajada hasta el Puerto de Mazarrón - no disfrutamos demasiado pensando en que luego teníamos que volver! Tras Mazarrón, enlazamos cala tras cala hasta llegar a Bolnuevo, donde nos quedamos a ver las famosas Erosiones, y de paso nos damos un baño.

Las Erosiones de Bolnuevo, curiosas
Tras el baño y una paella, nos toca subir la cuesta, que dice Ismael que no es un puerto, pero a mí me parecen dos. Igual es por la paella, por el calor, o por las dos cosas a la vez. El caso es que la cuesta cuesta, y de qué manera! Y eso que nos habíamos tomado un asiático, que probablemente no pasaría el contro antidopping de la UCI. La llegada a Cartagena esta vez es más bonita, todo en bajada, y con llegada a nuestro hotel.

Ismael y su asiático
El tercer día salimos de Cartagena con nuestras alforjas y nos dirigimos a Torrevieja. La primera parte hasta llegar a Los Urrutias la hacemos por carretera y un poco despistados. Finalmente un ciclista nos acompaña hasta nuestro destino y de alli comenzamos un recorrido por la costa del Mar Menor que ya habíamos hecho en nuestra primera visita a Murcia. Esta parte nos gusta mucho: sol, mar, azul.

En Los Alcázares
Al llegar a San Pedro del Pinatar comienza la parte alicantina de la ruta. Pasamos primero por Pilar de la Horadada, y después por las playas- repletas de gente a pesar de la fecha- de Orihuela, hasta llegar a Torrevieja. La ruta en teoría va por la costa pero hay que sortear muchos obstáculos, escaleras, subidas y bajadas, así que nos cuesta más de lo previsto. Llegamos tan tarde a Torrevieja que apenas vemos más allá de la habitación del Hotel Madrid. 


Pasarelas de madera y otros obstáculos de la ruta

 El último día salimos de Torrevieja por la vía verde que llega hasta la carretera de los Montesinos. La via pasa por las salinas hasta llegar a la laguna rosada, un paraje bastante especial que nos reencuentra un poco con esta localidad. 


La laguna rosada rodeada de sal
 Desde allí enlazamos con la carretera que nos llevará hasta el coche: otra vez demasiado tráfico! Ojalá estuviera todo lleno de carriles bici y vías verdes. Mientras tanto seguiremos aprovechando lo que hay, pedaleando a buen ritmo.

miércoles, octubre 11, 2017

Subida al Pico Espadán

El Pico, nuestra meta
La excursión que hicimos el domingo tiene varios niveles de dificultad, y según sea el vuestro podéis elegir entre el paseo familiar y la ruta de montaña. Partimos desde Almedíjar, un pueblo con mucho encanto en el corazón de la Sierra de Espadán. La salida es por la calle Barrio, en el camino del Molino, una pista asfaltada por la que andamos hasta coger la bifurcación a la derecha. Buscamos el barranco de Almanzor. El camino está perfectamente señalizado con la pintura amarilla y blanca del PR.

Al principio la cosa es fácil
Esta primera parte de la ruta, hasta la Fuente de Almanzor, es perfecta para hacer en familia. Desde Almedíjar se han preocupado bastante de poner carteles indicativos de todo aquello que cruzamos: por ejemplo, una carbonera antigua de la que se extraía carbón según un antiguo método similar a un horno moruno, un castaño centenario, o la Fuente de Almanzor, con leyenda entre capitán morisco y cautiva cristiana incluida. 

Aquí podéis saber más sobre estas carboneras
Entre que el camino es llano, que discurre entre preciosos alcornoques y que cuenta con carteles entretenidos, es un paseo muy recomendable para ir con chiquines.

Abraza un alcornoque, es bueno para la salud
 A partir de la fuente seguimos el barranco y entramos en una de las partes más preciosas de la ruta. Un bosque frondoso, de pinos y encinas, en el que la senda continúa marcada con el PR. El sendero pica ya hacia arriba, pero con tanta vegetación ni nos damos cuenta, es realmente bonito. Así que sin enterarnos llegamos a la pista. Estamos ya bastante altos! Y empiezan a rodearnos las imponentes montañas de Espadán. 

 En el bosque
La pista sube hacia arriba sin remedio hasta que llegamos a una carretera (aquí es donde te dan rabia los que han ido hasta allí en coche). En el cruce aparece el cartel indicativo del Pico Espadán. Queda una hora y cuarto hacia arriba.

Antes de subir este último tramo almorzamos un poco, para coger fuerzas. Y es que el terreno se complica con piedras y necesitas buenas botas y buenas piernas. La última cuesta se nos hace interminable, a pesar de los escalones de madera que han puesto para ayudarnos a subir.

La cosa se complica
Finalmente alcanzamos cumbre, ya estamos en el Pico Espadán, a 1.099 metros de altura. Las vistas son espectaculares. Ha merecido la pena subir hasta arriba.

Arriba del todo!!
Hasta aquí han sido unas tres horas de recorrido y, excepto el tramo final, no demasiado exigente. Subir y bajar por el mismo sitio es una opción muy recomendable, y sin duda una gran excursión. Pero desde que existe Wikiloc los senderistas arriesgamos, a veces demasiado, queriendo seguir rutas aparentemente fáciles. Y eso nos pasó a nosotros. Habíamos guardado la ruta de estos chicos, que bajaban por otro lado hasta Almedíjar, resultando una atractiva ruta circular. Pero hay que ir con mucho ojo pues no está señalizada. Bajamos de Espadán en dirección a la Nevera, por el otro PR que llega al pico. A unos 300 metros nos desviamos a la derecha hasta la pista. La cruzamos, y cogemos una senda que nos llevará al pico Cullera. El camino – salvo unos pocos hitos de piedras – no tiene señales. Y vivimos algunos momentos de desesperación cuando se perdía la señal del GPS. Después de perdernos y encontrarnos varias veces llegamos a Almedijar muy cansados! La verdad es que no somos tan experimentados en la montaña. Mejor quedarnos en nuestro nivel, siguiendo las marcas del PR.

miércoles, septiembre 13, 2017

Semana de la movilidad

Ya está aquí la semana de la mobilidad y esta vez viene cargada de actividades que se desarrollarán por toda la ciudad. Igual que el año pasado, durante el fin de semana del 16 y 17 se celebra una feria en la Plaza del Ayuntamiento, que se cerrará al tráfico los dos días, de 11 de la mañana a 20.30 de la tarde. La feria contará con expositores y espacios para probar vehículos sostenibles. 

Ese mismo domingo 17 se celebrará el Día de la Bicicleta, paseo familiar por toda la ciudad que saldrá a las 10 de la mañana del Paseo de la Alameda. Como siempre las inscripciones en EL Corte Inglés, el coste es de 1 euro, que se destinará en favor de los servicios sociales Sant Joan de Déu.

También tendremos mesas redondas, como la realizada el lunes 18 en el Colegio de Ingenieros sobre "Mobilitat, Salut i Seguretat Viària", a las seis de la tarde. Y talleres, como el realizado el día 19 en las Naves, a las 18.30, con el título "Com ens movem al Marítim".Y el día 22, el día sin coches, es gratis la EMT y además se celebrarán dos conciertos, uno para niños con el grupo Ramonets y otro para jovenes con el rapero Arkano.

Más música tendremos el día 23 en la Plaza del Ayuntamiento: por la mañana la actuación de Senior i el Cor Brutal a las 11, y por la tarde, a las 7,  la Orquesta de Valencia tocando música de cine.

Y hablando de cine, durante toda la semana la Filmoteca ofrecerá cuatro pelis en las que diferentes medios de transporte cobran protagonismo.

En el caso de la road movie ALICIA EN LAS CIUDADES y TRÁFICO, sobre el coche. En NOCHE EN LA TIERRA, el mundo del taxi. Y en la obra maestra de De Sica LADRÓN DE BICICLETAS, obviamente la bicicleta, que ocupa un lugar central en toda la película. Aquí tenéis la info sobre los horarios de las pelis .A disfrutar!

miércoles, septiembre 06, 2017

Vacaciones en Polonia

Este año, con las chicas ya oficialmente mayores de edad, decidimos dar un paso más en la organización de las vacaciones y conocer Polonia como cuatro adultos, viajando por el país en tren y en autobús y cada uno responsabilizándose de su maleta. Y he de decir que el único que perdió la mochila fue Ismael, que se la dejó en una cafetería (suerte que al regresar estaba). Y es que las chicas se han organizado muy bien, casi mejor que nosotros: llevaban menos ropa en la maleta, se arreglaban con un par de zapatillas, y lo más importante de todo, ven el mapa sin gafas!

Valeria riéndose de sus padres mientras intentamos orientarnos
Viajamos en Ryanair a Varsovia, la capital del país, donde nos alojamos en un hotel funcional y económico cerca de la estación. Nos vino bien ya que el bus del aeropuerto nos dejó bastante cerca. La zona no es muy bonita, pero tiene muchos restaurantes y bares que agradecíamos cada noche. Por las mañanas, cogíamos el tranvía y en unos 15 minutos estábamos en el centro. Compramos unos bonos de tres días para acceder al tranvía, autobús y metro: por 35 zlotis (al cambio unos 8 euros) viajábamos sin restricciones. Y es que Polonia es barato comparado con España y se nota en cada cosa que te compras y cada cerveza que te bebes.

Muchos tranvías y buena frecuencia en la plaza Zawisky, nuestra parada en Varsovia
La parada del bus del aeropuerto nos dejó en el Palacio de Cultura y la Ciencia, un edificio absolutamente comunista, construido en los 50 y que parece diseñado por el mismo Stalin. Es uno de los más altos de la ciudad y se ha convertido en un símbolo, a pesar de que los polacos les tienen bastante manía a los rusos. Se puede subir hasta el piso 30 en un ascensor guiado por una ascensorista que también parece prima de Stalin. Y es que los polacos, muy simpáticos no son. Al menos al principio. Luego ya, cuando les conoces, la cosa cambia. Y eso intentamos, conocerlos. Y lo hicimos a través de FreeWalkingTours, una empresa dedicada a organizar tours gratuitos por la ciudad con diferentes temáticas. La experiencia nos encantó. Hicimos el tour de “Varsovia histórica” y el de “Varsovia judía”, y con ambos pudimos entender la historia de un país que lo ha tenido muy difícil para encontrar su lugar en el mundo. Para rematar el tour de “Varsovia alternativa” nos llevó al barrio de Praga, al otro lado del río, al lugar donde se rodó “El Pianista”.

El Palacio de la Cultura y la Ciencia
Varsovia es una ciudad para que te la cuenten. Su centro histórico está totalmente reconstruido: para hacerlo se basaron en las pinturas que Canaletto realizó en el siglo XVIII. El trabajo fue inmenso y cuando paseas por la Plaza, el Castillo y las calles del Stare Miasto no puedes evitar quedarte boquiabierto. El tema judío está obviamente muy presente, así como la historia del Alzamiento, recordado en varios puntos de la ciudad.

La plaza principal de Stare Miasto

Recordatorio del lugar donde se situaba el Ghetto
Mucha gente piensa que Varsovia no merece mucho la pena, por los edificios reconstruidos o por la falta de “cosas” que ver. Sin embargo, a nosotros nos pareció una ciudad acogedora y elegante, con mucho más que descubrir además del centro histórico. Por ejemplo, el Parque Lazienki, con su palacio, su jardín de la China y su lago. O la calle Nowy Swiat, con casas preciosas y muchos restaurantes, además del imponente edificio de la Universidad.

Aquí me quedo yo a vivir, en el palacio del Parque Lazienki
Dejamos pues Varsovia con pena y cogimos un tren a la segunda ciudad del país y que algunos (sobre todo los cracovianos) llaman la Capital Real. Y es que Cracovia fue capital hasta que un rey llamado Segismundo (que también era Rey de Suecia) se llevó la capital a Varsovia, más al norte, para estar más cerca de sus otras tierras. Cracovia es desde luego muy Capital y muy Real. Respetada por los bombardeos, su centro histórico es uno de los más bonitos que hemos visto.

Iglesias por todas partes, y a cada una más bonita
La Plaza del mercado, las Iglesias, la Lonja de los Paños, el Castillo de Wawel…todo es imponente en este lugar. Como le habíamos cogido el gusto a los Freetours volvimos a hacer tres de ellos: el “histórico”, en primer lugar, para empaparnos de todo lo que allá han vivido, el “Judío”, que nos llevó al barrio de Kazimierz –convertido ahora en zona hípster con multitud de bares y tiendas cuquis alrededor de las viejas sinagogas, que acaba en la famosa fábrica de Oskar Schindler– y el de la “2ª Guerra Mundial”, con montones de historias emocionantes sobre la Resistencia incluidas.

Paseos agradables por Kazimierz
En Cracovia nos alojábamos en un apartamento muy bien situado. Aunque al llegar casi se nos cae el alma a los pies! Una fachada regulera, y al entrar tres patios, uno detrás de otro. El nuestro es el de más al fondo, con escaleras y buzones viejísimos y que olía como la casa de mi abuela! Pero al abrir con la llave se obró el milagro y apareció un apartamento luminoso y moderno, cómodo y bien decorado.

Amanda en la puerta (un poco viejuna) del apartamento   
























En la ciudad no hace falta tranvía excepto para ir al barrio de Nova Huta: la historia de este barrio es bien curiosa pues lo construyeron los comunistas siguiendo el modelo soviético, como demostración de fuerza. Allí ya no queda ni rastro de la estatua de Lenin y la plaza Central se llama Plaza Ronald Reagan, pero queda el Museo PRL (Museo de Polonia bajo el Régimen Comunista), que es casi lo único comunista que vemos y oímos en todo el viaje. No parece una época de la que les guste mucho hablar a los polacos.
El Museo PRL
Además de Varsovia y Cracovia, visitamos también la zona de los montes Tatras. Fuimos en tren y volvimos en bus, pues nos dimos cuenta de que tardaba menos y era más barato (en cualquier caso el tren también era muy barato!). Nos alojamos en Zakopane, una ciudad muy turística, en la que por cierto también estuvo Lenin. Probablemente iría de excursión al Morskie Osko, un lago espectacular rodeado de un circo de montañas al que los polacos van como en peregrinación: el camino hasta el lugar, unas dos horas desde donde te deja el bus, lo hacemos rodeados de personas. Lo cierto es que el sitio merece la pena.

Chulo el lago!!

Aunque desde Zakopane puedes hacer muchas más excursiones, muchas rutas os esperan desde el mismo pueblo, o desde donde deja el funicular Gubałówka. El pueblo tiene mucho encanto, las casas forradas de madera, los restaurantes típicos, el olor a codillo…sencillamente delicioso! Y es que en Polonia se come muy bien, y muy barato. Los “pierogi” son unos raviolis artesanos deliciosos (mis favoritos los de espinaca y queso), el “zurek” es  sopa que te sirven en un cuenco de pan y que está buenísima, los guisos, la carne asada, los “schnitzel”, una carne empanada muy tierna y por supuesto la buenísima cerveza Żywiec. Comíamos por unos 30 euros los cuatro y algunas veces por menos!

Ismael a punto de comerse un rulo de patatas típico de Zakopane
Para el final dejo una visita que recomiendo a pesar de su dureza: el campo de concentración de Auschwitz y su vecino Birkenau. En Cracovia las posibilidades para visitarlo son infinitas, desde excursiones organizadas hasta ir por tu cuenta en tren o bus y visitarlo a tu aire. De cualquiera de las maneras conocer este lugar merece la pena y es un aprendizaje que todo el mundo debería hacer. Lo que allí ves, lo que allí sientes, es difícil de explicar con palabras, aunque recordarlo nos ha de servir para no olvidar. Como dicen las palabras de George Santayana, recogidas en una de las inscripciones del Museo, “Aquellos que no recuerdan el pasado están condenados a repetirlo". El recorrido por la exposición y las instalaciones de Auschwitz es sobrecogedor, pero aún más la visita al cercano campo de Birkenau, donde puedes entrar en los barracones e imaginar el horror que allí se vivió. Es una decisión personal, pero yo lo recomiendo absolutamente.


La verdad es que hemos visto muchas, muchas cosas, y conocido un país que sin duda merece mucho la pena y que llevaremos para siempre en nuestros corazones. Żegnaj Polska! Espero que os vaya bien.
Hasta la próxima!
 
 



martes, julio 04, 2017

Pedaleando en Berlín

Gracias a una beca Erasmus he pasado una semana en Berlin, invitada por la Freie Universität. Esta vez me acompañó Ismael, que es un completo enamorado de Alemania (por gustarle le gusta hasta su endiablado idioma). Así que cada mañana mis pasos - en bici, o en U-bahn (el metro berlinés) - me encaminaban a la biblioteca mientras Ismael paseaba por tan fascinante ciudad. Por las tardes visitábamos los diferentes barrios y hacíamos alguna excursión - en bici o en U-bahn. Y es que la lluvia ha decidido por nosotros cada día, y según el tiempo elegíamos el medio de transporte.

El chubasquero siempre a mano, por si acaso
Berlín es ciudad ciclista, y en ella conviven de maravilla coches, autobuses, peatones y miles de bicicletas. Hay carriles bici segregados o pintados por la calzada, en la acera, en cualquier calle; calles especiales para bicis; señales de los distintos trayectos ciclistas; muchísimas tiendas de bicis, de reparación o de alquiler. Nosotros alquilamos unas en mrm, a 8 euros el día. El local estaba muy cerquita de nuestro apartamento, en el barrio de Schöneberg, junto a la estación de metro de Nollendorfplatz, en la que comenzaba la linea U3 con parada en la Uni. 

El primer día nos dedicamos a visitar los sitios más turísticos de Berlín, como Alexanderplatz, el parque Tiergarten, los restos del Muro y la puerta de Brandeburgo.

Turisteando en Brandeburgo
También nos gustó conocer el barrio de moda, Neukölln, que ha desbancado a Kreuzberg y Friedrichshain - que siguen teniendo bastante ambiente -. En Neukölln pudimos visitar uno de los parques más frecuentados por los berlineses, el situado sobre el espacio del antiguo aeropuerto de  Tempelhof. Este aeropuerto - el más antiguo de Berlín -se ha convertido en el el espacio público más grande de la capital alemana y en vez de aviones ahora hay bicicletas - cómo no - y patines, además de pistas de deporte, un minigolf, zona para picnic y barbacoa y un biergarten encantador.

Es un avión? Noooo
En Neukölln también paseamos por Maybachufer, una calle que bordea el canal Landwehr y que cada día alberga un mercadillo entre alternativo y turco, o ambas cosas a la vez. A orillas del canal papis y mamis con niños, juventud, algún turista, bares y cervezas. Para quedarse a vivir.

En el Landwehrkanal
Una mañana Ismael se fue de excursión al Wannsee, un lago situado al suroeste de la ciudad. Famoso por sus mansiones y casas de campo donde solía ir lo más granado de la sociedad berlinesa a veranear, ahora tiene algunas zonas de baño y recreo donde (previo pago) puedes chapotear si eres valiente.

Los barquitos en el Wannsee

Como yo también quería ver un lago, una tarde nos acercamos al Krumme Lanke, última parada de la línea U3, la de la biblioteca. En Krumme Lanke hay dos lagos, uno pequeño y otro grande, pero solo nos dio tiempo de ver el pequeño ya que a los 5 minutos de estar ahí empezó a nublarse y a los 15 tuvimos que salir pedaleando lo más rápido que pudimos. Suerte que en Berlín te dejan subir la bicicleta al metro! Así pudimos llegar a casa sin coger una pulmonía.

En el Krumme Lanke antes del diluvio
La verdad es que hemos disfrutado mucho. Berlín es diferente, si no es en bici en metro, que da un servicio inmejorable a todas horas del día y cada dos minutos. La opción de la bici es muy recomendable, aunque la ciudad es muy grande y hace falta estar en plena forma para recorrerla. Los berlineses lo saben y por eso entrenan desde pequeños. No hay más que ver el parking de una de las guarderías. ¿No es precioso?

El futuro va en bicicleta


 

jueves, junio 08, 2017

Subida al Pico del Águila

El Pico del Águila es como llaman los ciclistas al Puerto de Chirivilla, un lugar al que hemos subido en varias ocasiones (Ismael, Inibi y Pedro unas dos mil veces, yo unas dos o tres)-. La primera vez que subí lo conté aquí muy orgullosa, y ya entonces me pregunté la razón de llamar así a este puerto. Y sólo hay que mirar hacia arriba para averiguarlo: el Pico del Águila preside la carretera, imponente: con sus 878 metros, es uno de los picos más altos de su entorno y por eso sus vistas son espectaculares.

El perfil del Pico del Águila

Como lo habíamos visto tantas veces desde abajo, el otro día decidimos dejar las bicis en casa y cambiarlas por las botas de montaña. Nos dirigimos a Gátova, inicio de nuestra excursión. El camino sale de la parte alta del pueblo, así que si aparcas abajo te tocará subir. En la fuente puedes aprovechar para rellenar la cantimplora, ya que después no encontraremos agua en todo el recorrido, y es mejor prevenir.

Hay que seguir las indicaciones hacia Serra
Al inicio de la senda se aprecia la silueta del Pico del Águila. Esta es una excursión corta pero bastante empinada, por lo que es bastante aconsejable llevar puestas unas buenas zapatillas de senderismo como estas. El recorrido comienza en la pista, pero pronto se adentra en senda, siempre marcada por las señales del GR. Los más valientes pueden llevarse la bici: la pista sube hasta arriba, en un zig-zag muy exigente sólo apto para ciclistas pro.
Al inicio de la senda, con el Pico al fondo
La senda cruza la pista en varias ocasiones pero continua tras cada intersección. Durante toda la excursión vamos mirando hacia atrás: las vistas de Gátova y El Camp de Turia son preciosas: también vemos la Sierra de Espadán, el Valle de Palancia, Segorbe y Altura. El Pico de Gorgo, enfrente nuestro, nos saluda desde lejos (creo que será nuestra próxima excursión). 

Admirando el panorama
El último tramo hacia la cima es por la pista – ahora asfaltada. Arriba nos encontramos un vértice geodésico y una caseta forestal.

Hacia la izquierda podemos encontrar un antiguo refugio redondo, muy curioso, y una mesa donde almorzar en el restaurante más bonito del mundo.
El "cachirulo" del Pico del Águila

Esto sí que es una mesa con vistas
La bajada la hacemos por el mismo lugar, y llegamos a Gátova en poco más de una hora. A partir de ahora cuando lleguemos al Puerto de Chirivilla miraremos hacia arriba de otra manera. Yo he estado ahí, pensaremos. Y vosotros ¿no os animáis?

jueves, junio 01, 2017

4º y 5º DIA DE RUTA CICLISTA. AINSA-JACA-HUESCA

4º DIA: AINSA-JACA. 86,5 KM. RUTA WIKILOC

El tercer dia de ruta, salimos de Ainsa direccion Boltaña, para desde ese punto subir el Puerto del Serrablo, un largo puerto de 13, 4 km, con una pendiente media del 5.37%, que con paciencia se superó sin grandes problemas.



 Cuatro escaladores en la foto. El quinto ademas de escalador gran fotografo

 Nos adentramos en La Guaguera, zona extensa y abrupta que discurre a lo largo del Rio Guarga situada tras la Sierra de Guara   y que desgraciadamente esta totalmente despoblada pero que para realizar rutas ciclistas es una autentica maravilla.


 
 Almuerzo en el Campo. Nestor con las manos en la viña

De la Guarguera ya se pasa a Hostal de Ipies y en ese punto tomamos una carretera muy secundaria. Después de  superar el  Puerto de  Navasa de unos 5 km de longitud  nos situamos con gran placer en Jaca



JACA; Callejeando, comprando y disfrutando de su hosteleria.

5º DIA: JACA-HUESCA.RUTA WIKILOC.88,8 KM 
 
Saliendo de Jaca, se comienza subiendo el puerto de Oroel, a la vera del La Peña del mismo nombre


  Subiendo el Puerto de Oroel y la Peña vigilando siempre

 

                                      Puerto de Oroel. 8,5 km de subida para empezar el día

Desde la cima empieza la bajada hacia Anzanigo y posteriormente el Pantano de la la Peña.
En ese punto tomamos la A-32 para acercarnos a Murillo de Gallego y Ayerbe siempre al lado del hermoso Rio Gallego y dejando a la derecha los imponentes Mallos de Riglos


Mallos de Riglos.
Desde Ayerbe y despues de comprar alguna de sus famosas tortas, solo nos quedan los ultimos 30 km para llegar a Huesca y el fin de nuestro viaje. Hasta otra, AMIGOS.!!!