domingo, febrero 18, 2018

La ruta de los Molinos de Alborache

Hoy ha salido un día nublado, y como no estábamos seguros de si llovería o no, hemos decidido acercarnos a Alborache, y hacer una ruta de la que nos habían hablado, corta y apta para todos los públicos: la ruta de los Molinos, algo alargada para completar la llamada Ruta del Agua.

Lo que es la Ruta de los Molinos propiamente dicha tiene una longitud de apenas dos kilómetros. Puedes empezarla al norte, en el Molino Galán, o al Sur, en la zona de La Yesa (donde se ubicaba una antigua yesería). Nosotros hemos elegido este punto, para llegar ahí hemos seguido las indicaciones desde el Parque de Sant Jaume, en el mismo pueblo. Y he de decir que nos ha costado un poco.
Siguiendo los cartelitos verdes, al fin hemos llegado a la zona de la Yesa, y hemos comenzado la ruta, que prometía y mucho: nada menos de cuatro molinos, de los once que llegó a tener este pueblo (uno de ellos incluso dedicado a la fabricación de chocolate!).
El primero que nos encontramos es el Molino de los Zanones, molino papelero que tras la llegada de la luz se convirtió en fábrica de papel, activa hasta los años 60. Hoy es una casa privada, bueno más bien un casoplón!
Tras él llegaremos al Molino de la Luz, y tras pasar un bosque de chopos, sauces, olmos y fresnos, junto a árboles de antiguas huertas llegamos al Azud del Molino. Un azud es como una presa pequeñita, una construcción pensada para elevar el nivel de agua.
Después llegamos al Molino del Guarro, que está en ruinas. No sé yo si este Molino sería de la familia que hacía el papel Guarro, ese que usábamos de pequeños..puede ser! Desde el Molino sale el desvío que nos lleva al Charco Azul, un paraje muy bonito, donde brota un manantial de agua azulada, o más bien verdosa.
Desde el Charco volvemos al camino que nos llevará al último molino, el Molino Galán, ahora convertido en una preciosa casa rural. Todo el camino está indicado, con dos fuentes, mesas para comer en algunos puntos, puentes y pasarelas sobre el río.
Desde el Molino decidimos seguir hasta el Albergue Actio para hacer la vuelta circular y no volver por el mismo camino. Desde el Albergue llegaremos a Alborache siguiendo las marcas verdes, que nos llevarán al centro del pueblo. Una excursión muy recomendable, fácil para todo el mundo. Podéis seguir el track aquí, en el wikiloc de Ismael.

sábado, febrero 10, 2018

Caudiel - Barracas con nieve

Tanto ver la nieve por la tele, tantas fotos del blanco elemento en el wassap de la familia, ha hecho que nos entre la morriña y nos hayamos lanzado a pedalear en su busca. Bien abrigados, eso sí, con tres o cuatro capas de ropa, no fuéramos a enfriarnos.


La ruta tenía que ser hacia Teruel, claro, aunque no hemos llegado. Hemos ido en el coche hasta Caudiel, y allí nos ha recibido un aire helador. Pero no nos hemos amilanado, y hemos salido dirección Aragón.


A la entrada de los túneles ya se veía la nieve que bordeaba el camino, y las temperaturas iban bajando.


En un momento nos hemos desviado del camino. Y es que teníamos muchas ganas de pisar la nieve! y que nos ha entrado el síndrome Calleja!! Y si no me creeís mirad a Ismael:


Nos hemos vuelto a la vía y hemos subido hasta los molinos de viento. Que frío hemos pasado en el Ragudo. Se nos ha pasado el síndrome Calleja del viento congelante.


Que frío!! Vamos para casa! que nos quedamos congelados. Dejamos para otro día el bici-esquí!!

miércoles, enero 24, 2018

Excursión a la Murta

 Aprovechando el día festivo hicimos una excursión a la Murta, un paraje natural situado en la localidad de Alzira. Un lugar muy especial, lleno de vegetación, y que cuenta con un interesante patrimonio histórico, pues en sus dependencias encontramos el Monasterio de los Jerónimos, con numerosos elementos entre los que sobresalen las ruinas consolidadas del Monasterio, la Casa Señorial (en cuyo interior se encuentra un jardín romántico y la Capilla de la Virgen), el conjunto de acueducto y balsas, y un nevero.


Ismael y yo en la piscina privada de los monjes
Como en otras ocasiones nos guiaron Pepe y el aprendiz Pedro, que cada vez tiene menos de aprendiz. Los dos habían visitado la Murta y habían hecho la ruta, así que fuimos tranquilos. De cualquier manera la ruta la podéis seguir en Wikiloc, como siempre.  , aunque nos ha quedado un poco liada (en wikiloc muchos usuarios han subido la misma ruta, no tiene pérdida).

Los cuatro en una de las cuevas que sirvió de refugio para los primeros monjes
 La llegada a la Murta - a unos 8 kilómetros de Alzira - es bastante fácil y se encuentra señalizada desde la población, al menos desde las vías principales. A la entrada del paraje existe  una amplia zona de aparcamiento junto al área recreativa, y mapas con los senderos disponibles. Nosotros nos dirigimos hacia el Monasterio, en una ruta familiar apta para todas las edades.

Los restos de las construcciones están por todas partes
De allí vamos a la búsqueda de la Fuente de la Murta, que descubrieron los monjes y desde la que construyeron un ingenioso acuaducto para trasladar el agua hasta la balsa del monasterio. El paseo por este paraje es sencillamente precioso.

Ismael recorriendo la senda al lado del acueducto

 Desde la Fuente salimos enseguida a la pista, donde hubiéramos llegado de coger el camino natural desde el Monasterio. Recorremos la pista hasta llegar a un desvío hacia la Cruz del Cardenal: empieza la parte más exigente de la ruta.


Subiendo hacia la cruz con buenas vistas
La llegada a la Cruz es dura y bastante empinada, pero merece la pena por las vistas espectaculares (hacia Alzira a un lado, hacia Cullera al otro). Estamos a 544 metros de altura, y hace un aire helador! Así que nos bajamos rápido sin entretenernos mucho.

En la cumbre

La bajada la hacemos por el mismo sitio hasta la pista, y de ahí al Monasterio no la dejamos, en una bajada más sencilla que a la ida. Un paraje espectacular y una preciosa ruta! Nos queda volver a La Casella y , cuando seamos más experimentados, subir a "Les Agulles". Gracias a los guías por llevarnos!!

 

domingo, enero 21, 2018

Una vuelta a la Albufera


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En este mapa del Wikiloc podéis ver la vuelta a la Albufera que hicimos ayer en bicicleta. Una ruta muy valenciana para hacer en cualquier época del año, pero que ahora, con los campos de arroz inundados, y miles de aves migratorias pasando el invierno, tiene un encanto especial.


Quisimos pasar por los tres puertos de la Albufera, el más conocido el de Catarroja, y también por Silla y Sollana. Estos puertos son canales de acceso al lago desde donde salía gran parte de la pesca y de la producción de arroz de la zona. El de Catarroja es el más grande y más arreglado: un camino de maderas, miradores, y las barcas amarradas le dan un aire único.


En el Puerto de Catarroja hay un par de restaurantes donde se puede comer allipebre, ese guisado de pescado, normalmente de anguilas, acompañado de una salsa de pimientos rojos y ajos. Como es un poco temprano lo tendremos que dejar para otro día.


El siguiente puerto es el de Sollana. Un poco más pequeño, pero con mucha actividad a esa hora de la mañana. Y es que en el puerto se encuentra el Club de Piragüisme de Silla, y  hay bastante gente entrenando por el canal.


 El de Sollana es el menos conocido de los tres, y quizá el más pequeño. Para llegar hasta él tenemos que coger un desvío - está muy indicado, con carteles - sin tener que llegar al pueblo. Atravesamos campos de arroz antes de encontrarnos el puerto.


En el puerto de Sollana, un auténtico oasis en medio de los arrozales, no hay apenas nadie. Nos apuntamos el sitio para futuras excursiones, porque tiene unas mesas para comer muy apropiadas.

Tras la visita a los tres puertos nos vamos a almorzar a El Palmar, y de allí volvemos a Valencia por el Saler y Pinedo: una ruta redonda para visitar uno de los lugares más característicos de Valencia. Volveremos en junio, con los campos de arroz verdes!

domingo, enero 07, 2018

Excursiones en Dénia

Feliz año a todos!! Os cuento dos excursiones que hicimos en Dénia estos días de vacaciones. Una es en bici y la otra andando, para que tengáis donde elegir o para que hagáis las dos y os salga un fin de semana completo.

bicis, mar
La bici y el mar es una combinación excelente, más en invierno, o al menos en los inviernos mediterráneos, que son veranos encubiertos. En Dénia, estos días, las temperaturas rondaban los 20 grados, una condición perfecta para pedalear. Salimos de nuestro hotel (el Daniya, el nombre de la Dénia musulmana) y nos dirigimos hacia el interior, hacia Ondara. Nuestra idea es rodear el Montgó, el monte que vigila Dénia, por carreteras comarcales y caminos de tierra, intentanto evitar el intenso tráfico de la zona.
Ismael bajo el Montgó
Lo rodeamos pasando por Jesús Pobre y tomando la carretera hacia Gata, sin llegar a esta última población. La ruta la tenéis en el wikiloc de Ismael, por si queréis seguirla. Es bastante llana, y los caminos se encuentran en muy buen estado. Finalmente llegamos a Xàvia, y bajamos a las playas para tomar la carretera del Cabo de La Nao. Este tramo es realmente bonito, pasamos por distintos miradores que bordean la costa: Les Caletes, Cala Blanca, l'Illa, el Portitxol - aunque en esta no bajamos a la playa (que luego hay que subir!).
Mirador de l'Illa
Llegamos al Cabo, y después de un almuerzo nos volvemos a Dénia por la carretera. Llegar a Xàvia es un paseo y desde allí cogemos la carretera que sube hacia el Cabo de San Antonio, en los únicos 3.5 kilómetros de subida de la ruta. Se hace pesado porque hay muchos coches, pero la carretera es espectacular. La bajada, con cuidado, nos deja a la entrada de Les Rotes, y de allí cruzamos Dénia para llegar al hotel (y al spa, que nos lo hemos ganado).
La ermita
La Ermita del Pare Pere es, a la mañana siguiente, el punto de inicio de la ruta senderista. Cambiamos la bici por los palos de andar y desde allí podemos seguir tres itinerarios: hacia la Cova de l'Aigua, hacia la Cova del Gamell, y hacia el Montgó- Decidimos seguir la primera, para descubrir la cueva.
Sube que te sube
El comienzo de la ruta es el mismo para las tres, un camino perfectamente trazado en la montaña. Este camino era una antigua carretera, la que llamaron de la Colonia, que construyeron hacia 1920 para cultivar vid en los bancales del Montgó. El desvío hacia la Cova está perfectamente señalizado, y en este punto el camino se convierte en senda y bastante vertical, por cierto.
En la senda
Finalmente llegamos a la Cova de l'Aigua, que como su nombre indica tiene agua en su interior, aunque hay que buscarla bastante. La cueva ya la usaban los romanos, aunque ellos no fueron tan poco respetuosos como "José y Marta" y tantos otros que pasaron por aquí y se dedicaron a pintarrejearlo todo.

A la entrada de la cueva
Bajamos felices después del descubrimiento, pero tenemos ganas de más, así que al llegar a la Carretera de la Colonia decidimos seguir hacia la Cueva del Gamell. Son 4.5 kilómetros y la verdad es que los últimos se hacen largos. El camino y las vistas son insuperables, eso sí. La cueva es menos espectacular que la de l'Aigua, pero también tiene su atractivo.

En el interior de la cueva
Esta ruta también la podéis seguir desde el wikiloc, aunque la verdad es que no hace falta, pues está muy bien señalizada durante todo el recorrido. Nos queda pendiente la subida al Montgó desde esta vertiente (la otra vez subimos desde el campo de tiro de Dénia).  A la próxima!

viernes, diciembre 08, 2017

Quien dice Almansa dice gazpachos

Por tercer año consecutivo Jaruku nos llevó a su pueblo a dar una vuelta en bici. Lo de la vuelta ya es una excusa, porque a lo que vamos es a comernos unos gazpachos. Y es que este plato manchego nos conquistó en 2015 en La Ventica, nos enamoró en 2016 en Los Cuchillos y en 2017 ha vuelto a conquistarnos. Y eso a pesar del frío que pasamos antes de llegar a la mesa.

9.30 de la mañana, a los pies del Castillo de Almansa
Este año la ruta que seguimos nos llevó a dar la vuelta a la Sierra del Mugrón, situada entre el Sistema Bético y el Sistema Ibérico. De unos 16 km de longitud,  a caballo entre las comunidades autónomas del País Valenciano y Castilla-La Mancha, la parte norte forma parte administrativamente del término municipal de Ayora y la parte sur del término municipal de Almansa.

Una foto en un momento que salió el sol. Al fondo la Sierra del Mugrón
Es un lugar bastante indómito y solitario, de una belleza áspera. La sensación aún es mayor cuando la niebla cae sobre nosotros, bajando la temperatura y aislándonos de todo ruido exterior.

El llanero solitario a lomos de Silver
El rato antes de almuerzo se hace duro, hasta que llegamos a la carretera. En línea recta y sin subidas, la recorremos durante 6 kilómetros hasta llegar a Alpera. Allí hacemos un alto en el camino para almorzar. En el bar "El cazador" la especialidad es manitas de cerdo a la brasa. Cuando se enteran Gonzalo e Iñigo se ponen a temblar de emoción, como la Bella y la Bestia.

Las manitas de cerdo, una delicia para los muy carnívoros
Después de este almuerzo salen pedaleando del bar y no hay quien los alcance. Los 25 kilómetros hasta Almansa los hacen en un suspiro, a mí me cuesta más ¿será porque no he comido manitas? Además me está entrando hambre, pensando en los gazpachos. Llegamos al restaurante la Ventica a las 15.30, menos mal que la señora nos está esperando con todo preparado.

La señora poniéndonos el caldero de gazpachos en la mesa

Gonza y yo a punto de morir de gusto
Tras la comida, el paseo por la presa más antigua de Europa (de 1584) y su pasarela flotante sobre el agua nos deja muy buen sabor de boca. Y es que este pueblo tiene mucho que ver, para volver año tras año. Y aún no hemos subido nunca al Castillo!! Jaruku, del año que viene no pasa.
Felices al atardecer en el Embalse-.

lunes, octubre 30, 2017

Pedaleando por Murcia

Hemos pasado unos días pedaleando por el sur de Alicante y Murcia, con alforjas, en una ruta de 4 etapas en la que hemos conocido un poco más esta provincia de la que habíamos visitado únicamente la parte del Mar Menor.   Las etapas han sido de unos 70-80 kilómetros, excepto el último día que fue más corta. Una prueba bastante exigente para mis piernas! He de decir que se han portado bastante bien, aunque todas las noches tenía que darles un poco de ibuprofeno. Pero los dolores se iban rápido con tanto sol y tanta vitamina D que hemos tomado.

Bici y sol en Murcia, que hermosa eres!!
El primer día seguimos la ruta del Canal de Cartagena de la página web de Cicloturismo de la Comunidad Valenciana. La ruta parte de Orihuela y recorre en un primer momento el Canal del Derramador. Después entramos en la CV-95 que tenemos que recorrer durante 4 kilómetros. Nos parecen 40, ya que en la carretera no hay arcén y hay mucho tráfico. Despacito llegamos al Canal  que trasvasa agua desde el Tajo por el sur de Alicante y Campo de Cartagena.

Por el Canal no hay coches, menos mal
La ruta pasa por distintas salinas, por extensos campos de alcachofas, coles y patatas, invernaderos y muchos naranjos. Apenas encontramos ciclistas excepto en el tramo de la Zenia y son todos extranjeros. Por la zona hay mucho residente comunitario y este paseo debe formar parte de su rutina diaria.

Cuando aún faltan unos 15 kilómetros para el fin de la ruta nos la encontramos cortada. Tenemos que echar mano de Google Maps y preguntar a tres o cuatro personas para llegar a Cartagena. La entrada al menos es agradable, por la via verde del barrio Peral. Sin más contratiempos llegamos al hotel Carlos III, en el que nos espera una sorpresa. Para guardar las bicis, tienen un pequeño taller con herramientas para hacer pequeños arreglos si lo necesitas. Muy bike-friendly.

Las bicis bien guardadas
El segundo día dejamos las alforjas en el hotel para irnos de excursión hacia la costa de Mazarrón. Los primeros kilómetros los recorremos subiendo sin prisa pero sin pausa. La subida se complica un poco más llegando a la costa, antes de llegar a un mirador espectacular.

Sube que te sube
Desde el Mirador todo es bajada hasta el Puerto de Mazarrón - no disfrutamos demasiado pensando en que luego teníamos que volver! Tras Mazarrón, enlazamos cala tras cala hasta llegar a Bolnuevo, donde nos quedamos a ver las famosas Erosiones, y de paso nos damos un baño.

Las Erosiones de Bolnuevo, curiosas
Tras el baño y una paella, nos toca subir la cuesta, que dice Ismael que no es un puerto, pero a mí me parecen dos. Igual es por la paella, por el calor, o por las dos cosas a la vez. El caso es que la cuesta cuesta, y de qué manera! Y eso que nos habíamos tomado un asiático, que probablemente no pasaría el contro antidopping de la UCI. La llegada a Cartagena esta vez es más bonita, todo en bajada, y con llegada a nuestro hotel.

Ismael y su asiático
El tercer día salimos de Cartagena con nuestras alforjas y nos dirigimos a Torrevieja. La primera parte hasta llegar a Los Urrutias la hacemos por carretera y un poco despistados. Finalmente un ciclista nos acompaña hasta nuestro destino y de alli comenzamos un recorrido por la costa del Mar Menor que ya habíamos hecho en nuestra primera visita a Murcia. Esta parte nos gusta mucho: sol, mar, azul.

En Los Alcázares
Al llegar a San Pedro del Pinatar comienza la parte alicantina de la ruta. Pasamos primero por Pilar de la Horadada, y después por las playas- repletas de gente a pesar de la fecha- de Orihuela, hasta llegar a Torrevieja. La ruta en teoría va por la costa pero hay que sortear muchos obstáculos, escaleras, subidas y bajadas, así que nos cuesta más de lo previsto. Llegamos tan tarde a Torrevieja que apenas vemos más allá de la habitación del Hotel Madrid. 


Pasarelas de madera y otros obstáculos de la ruta

 El último día salimos de Torrevieja por la vía verde que llega hasta la carretera de los Montesinos. La via pasa por las salinas hasta llegar a la laguna rosada, un paraje bastante especial que nos reencuentra un poco con esta localidad. 


La laguna rosada rodeada de sal
 Desde allí enlazamos con la carretera que nos llevará hasta el coche: otra vez demasiado tráfico! Ojalá estuviera todo lleno de carriles bici y vías verdes. Mientras tanto seguiremos aprovechando lo que hay, pedaleando a buen ritmo.